Predicar con el ejemplo

Ver a mi sobrinita de 13 meses imitar gestos, sonidos, comportamientos, etc. de las personas y cosas que están a su alrededor es una de las cosas más simpáticas, tiernas y graciosas que he visto en mi vida.  Verla cómo imita el ladrido de un perro o la forma de caminar un poco extraña de su mamá debido al dolor en una de sus rodillas haría sonreír a la persona más seria del mundo.  Esto me hizo recapacitar sobre algo que muchas veces se dice y pocas veces se hace: la importancia de predicar con el ejemplo.  Desde pequeños, los niños observan, aprenden e imitan lo que ven a su alrededor.  En los primeros años es muy importante que se les enseñe, principalmente por medio de nuestro lenguaje corporal (ademanes, gestos, etc.), los comportamientos que esperamos de ellos en el presente y que probablemente tendrán en el futuro.

ejemplo

Por su puesto, la importancia de predicar con el ejemplo aplica para todas las áreas de nuestra vida.  Si vemos el área profesional, Scott Berkun lo deja muy claro en su nuevo libro The Year Without Pants:

La cultura en cualquier organización es moldeada todos los días por el comportamiento de la persona más poderosa en el salón.  Si en tu trabajo, las personas se gritan entre sí de forma frecuente, la razón por la que esto pasa es porque la persona más poderosa en el salón permite que pase.  Él o ella contrató a la persona que grita y falló en no interrumpir a esta persona o en hablarle en privado para darle retroalimentación sobre su comportamiento. /…/  En cualquier reunión en cualquier organización alrededor del mundo en donde se presenta un mal comportamiento, hay alguien con el mayor poder en el salón que puede hacer algo para corregirlo. /…/  Está profundamente arraigado en la naturaleza humana ver hacia arriba para definir nuestro propio comportamiento.

Ahora, es importante reconocer que no siempre (o casi nunca) somos buenos para predicar con el ejemplo.  En este caso lo que nos queda es la humildad y la honestidad.  Tenemos que ser humildes para reconocer cuando no estamos dando un buen ejemplo y ser honestos con los demás.  En mi caso, yo podría decir algo como esto:  “Deberíamos de seguir la metodología de PMI para gestionar nuestros proyectos en el área.  Yo sé que no soy el mejor ejemplo de constancia para hacerlo, pero creo que si todos nos comprometemos e involucramos, podemos lograrlo.”

¿Ustedes qué opinan? ¿Están aprovechando su posición de poder para predicar con el ejemplo?  Yo, por mi parte, ya tengo otro propósito para el 2014… 🙂